Este es un vocablo que siempre  ha hecho un poco de gracia, supongo que por su obviedad. Cuando hace años lo escuché por primera vez, me pasó lo que me imagino que os va a pasar a quienes leáis esto y nunca lo hayáis oído antes, que inmediatamente lo asociáis a todo lo feo.

 La verdad es que  no os equivocáis demasiado, oficialmente se define como cualquier actuación humana o arquitectónica que degrade su entorno, y  realmente se conoce como feísmo gallego,  debido a que su localización es genuinamente gallega. Fundamentalmente se caracteriza por la coexistencia de diferentes órdenes y elementos arquitectónicos que no tienen nada en común, por un exceso desproporcionado de  ornamentación, por la ausencia de acabados y remates, hormigones, ladrillos a la vista, y por una falta de armonía en las alineaciones y alturas de los edificios.

Todo esto viene a cuento de una entrevista que leí de una conocida interiorista en la que decía entre otras cosas, que no podía soportar  el feísmo. Me hizo gracia, porque realmente no creo que nadie con un mínimo de sensibilidad pueda soportarlo. ¿Qué hacemos que no acabamos con él?. Tanto dinero invertido en tonterías y sin embargo algo tan grave como la degradación de la maravillosa tierra de Galicia sigue sin resolverse. No lo entiendo.

Alicia Mesa

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