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Siempre me he imaginado el ciclo vital de las personas como un círculo en el que cada cuarto de círculo son veinticinco años,  y  el círculo completo suma por tanto 100 años. Es poco frecuente que las personas, logren cerrar su círculo, y menos aún que lo hagan con la mente tan despejada, activa y creativa como la de Oscar Niemeyer, que no sólo lo cerró, si no que lo pasó un poquito.

Aunque la muerte siempre sea una faena muy gorda, parece que cuando has vivido tanto, y además lo has hecho tan bien, queda el consuelo  de que tu estela permanecerá durante mucho tiempo después de que te hayas ido, y en este caso, además, permanecerá la inmensa obra que este genio de la arquitectura nos ha dejado.

Que era un gran arquitecto, lo sabemos todos, pero además, se intuye que era todavía mejor persona. En este blog, hace no muchos días, os hablaba del Centro Niemeyer de Avilés . Este fue su regalo a Asturias, y a España en definitiva,  para conmemorar en el año 2006 el XXV aniversario de los premios Príncipe de Asturias en agradecimiento al  premio Príncipe de Asturias a las artes que él mismo recibió en el año 1989 ( En el 1988 recibió el Pritzker de arquitectura). Gracias.

De todos los twits que pude leer ayer me quedo con el de @Natacisterna

“Soñar una ciudad y construirla, soñar una revolución y hacerla, soñar con vivir y vivir 104 años. Háganse una igual. Adiós Óscar Niemeyer”

Oscar Niemeyer
Oscar Niemeyer

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Alicia Mesa

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